Venus y media Luna

Anduve buscando alguna foto con banderas y cosas así. Pero curiosamente, en los dos últimos años no he tenido ninguna. No soy muy de banderas. 

La foto no es gran cosa. Tiene mucho ruido y está sacada demasiado oscura, la tuve que aclarar, y le quité el color porque no se mostraba nada bien. 

Me gusta la gente, me gusta sentada y de pié. Hablando unos con otros. Con el móvil en las manos, o señalando a unos y otros. con cervezas, bebiendo. De noche. Muy tarde, antes de un concierto. Aunque ahí ya es cuestión de imaginar, son cosas que no salen en ella. 

Gente

Por cierto, sin nubes, había estrellas. No muchas, al fin y al cabo hay una seta de polución lumínica sobre Santander. Hay dos luces principales. Media Luna y Venus.

Y con eso nada más. 

Pensaba hablar del sinsentido social que veo últimamente, pero siento que esa es una reflexión demasiado larga ahora que ando prácticamente de vacaciones. Como avance, recordad, odiar es malo. Y ruin. 

La Luna y yo.

Era un atardecer, pero la luna, a tres días de estar llena, ya estaba en lo alto, pequeña y lejana. Por eso sale en la foto.

Yo miré hacia la luna, y mi sombra, la que últimamente no es más que mi retrato, se proyecta en la yerba. Por eso también sale en la foto.

La mitad de la foto es cielo. La otra mitad es tierra.

Yo estoy en la tierra.

Pero la mitad de mi vida es un cielo al que no puedo llegar. Porque mi sombra se arrastra por el suelo.