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Gianfranco Guredi

Versión 5.0

Colores

Porque sí, porque los hay en todos lados. Colores.

Ejemplo número uno. Subir al monte en horas tardías, y mirar ahí, en lontananza, entre los árboles lejanos perderse al sol y dejar su estampa

Ejemplo número dos. Ir por la ciudad y encontrarse con el arrabal. Vuelta a los colores primarios artificiales.

Ejemplo número tres. Los colores también están en las pozas. Los difuminan y emborronan, los dejan sin formas. Pero los colores no pierden fuerza.

Ejemplo número cuatro. De vuelta a la ciudad entre las líneas rectas y los azules de las sombras, los amarillos gritan.

Ejemplo número cinco. Pasa otro día y se vuelve a hacer tarde. Así que el cielo vuelve a sangrar, y mi mirada anónima no es la única que lo ve. El ejemplo final, por cierto.

Equinoccio

En lontananza, desde arriba, se perfila el skyline de los picos de europa, de brañavieja al mar.

En medio, entre la sierra de Cuera, y las primeras estribaciones de esos picos europeos, nace la silueta de la Pica, de Peñamellera.

Y exactamente, cada equinocio, subiendo al Dobra, al pico,el sol cae, tras el peñasco, escondiéndose del día, que ya le tiene cansado, para acercarse, o alejarse, del mar, en su camino semestral.

Tres días más tarde, el sol, ya desviado, se coló en el manto de nubes, e iluminó su sitio preferido.

Luz naranja sobre fondo azul.

Una de caballos

No todo son paisajes, no todo es gente.

Animales no muy sabios, salvo Trinca. Pero ella es casi tan grande como ellos.

Nubes, segunda parte.

Sí, subí al Dobra, como dije que haría.

He hice fotos del paisaje, de la noche. Fue un bonito atardecer. Lleno de color en el cielo. Entre otras, la que veis. Tan sólo le apliqué un velvia, para potenciar el color.

Y después bajé, de noche, con Trinca.

Nubes

En breve subiré al Dobra. Daré un paseo corto, porque ya no estoy para dar paseos largos. A las nueve y cuarto, desde el pico, miraré alrededor, y el sol cinco minutos después se pondrá. Con suerte, tan sólo diez después de ponerse, si hay nubes altas en el cielo, las mismas nubes arderán.

A veces dejan bonitos espectáculos. Y no siempre mirando al sol.

Aguantaré un poco más. Dentro de poco será luna nueva, por lo que llegaré en noche bastante cerrada al coche. Sin embargo, las nubes que permiten el atardecer, no son demasiadas hoy. Es probable que pueda ver el cielo a lo grande. Incluso por encima de la seta de radiación de Torrelavega.

Trinca me acompañará.

Y yo me sentiré bien.

 

Esta nube es de un día de esos, mirando a Oriente, desde allí arriba. Y aunque ya la puse en facebook hace un tiempo, la quiero poner aquí.

 

 

Monte Dobra – Lago

Lago de medio metro, cielo de medio metro.