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Gianfranco Guredi

Versión 5.0

Estercolero

Oremos a la nada
después de perder nuestros dioses
y cambiarlos por pastiches,
cajas hechas de colores,
llenos de polvo de estrellas
que se fundieron en el fondo,
del cubo de la inmundicia,
del egocentrismo más puro.

Cambiando nuestros ejemplos
de santos y mitos, dioses homéricos,
hipsters en cruces, calvas panzas brillantes,
por el vacío de la duda,
queda un agujero, un pozo negro.

Vacío
Se oye hasta el eco.

Y lo usamos de estercolero.

Tiramos las banderas de la patria,
donde antes estuvo Sísifo.
Arrojamos al fondo, arrodillados,
los iphones, los bmw, el reiki,
autoayuda, tarot y chamanes,
sin sentido, sin cabeza.
Brad Pitt y Angelina,
Ronaldo, Nadal y Batman,
todos ahí arrojados.
Cómo se acumula la mierda.

Limpia el pozo, se está pudriendo,
ya ni coger agua podemos,
veneno sale de ese agujero.

Nuevos Dioses

Con el peso de un mundo propio
aplastando sus hombros contra el suelo,
con la prisa infame,
de estos días, irremediable,
anda el hombre hacia su casa
en un día soleado.

Cuanta más luz hay, más sombras aparecen.
y resalta a quienes entre ellas se mueven,
esquivando los focos,
huyendo del frío de los lugares,
que mira nadie.

 

El camino es largo.
Mira a la gente al pasar,
de soslayo,
no lo vayan a captar,
en sus sectas maniqueas,
de blancos y negros sin grises.

No, el no quiere eso,
y ve lo absurdo.
Lo absurdo es esto.

Escaparates, de una sociedad, que ha visto tanto, que ha hecho tanto, que ya no se sabe reinventar.
Y antes de eso, implosiona,
en su propia decadencia,
haciendo de lo absurdo, de la diferencia,
la más común de las normas.

La medida de las cosas,
tras un cristal, tan sólo,
para vender el humo,
del endiosiamiento de lo fútil,
de la moda.

 

Se cansa de todo,
y se larga.
No quiere pensar,
en madrugar mañana,
en trabajar,
ni en levantar España.

No quiere nada.
Sólo vivir, y dejarse llevar,
por el descontrol, de la multitud, alienada.
Acólitos de drogas, música y luz,
adoración a los nuevos dioses,
en la plena noche.

Mira, un Dios.