Aunque tu vives ciega
con tus ojos abiertos
yo miro dentro
en tu mundo psicodélico
acaricio tus palabras.
Y me quedo. 

Juego con tus ideas y mis dedos
al pasar por la biblioteca de tu mente
rozan los dorsos de los recuerdos
desordenados en estanterías.

No se puede ordenar el caos.

 

Tu mente caótica.
Tropiezo con un cuaderno
de dibujos infantiles, y lo abro, al azar.
Es la historia,
es la vida.

 

Las últimas páginas,
los trazos eran firmes.
Los colores, perfectos,
la técnica, impoluta,
los temas, tristes.

¿Dónde estabas?

Te encontré,
entre trazos temblorosos
de una mano inexperta,
la forma se perdía,
al llegar a los inicios
y yo, deambulando
por tu caótica mente,
quedé atrapado
en tu inocencia.

Inocencia.

Tagged with:
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *