El otro día estaba leyendo Fantasmas, de Paul Auster. Y a una vuelta, un protagonista le cuenta a otro una historia, de un tal Hawthorne. La leí, y me quedé con la sensación de que ya la había oído antes. Por favor, Ana Karenina (quien me lo contó), disculpa mi mala memoria. Para mi todo es nuevo, a lo sumo, con sensaciones de deja vu.

La historia es desoladora. La sensación que deja de que la vida es una broma transitoria, carente de sentido…

“[…] un hombre que se llama Wakefield decide gastarle una broma a su esposa. Le dice que tiene que hacer un viaje de negocios y estará fuera unos días, pero en lugar de salir de la ciudad se va a la vuelta de la esquina, alquila una habitación y espera a ver qué pasa. No sabe exactamente por qué lo hace, pero de todas formas lo hace. Pasan tres o cuatro días, pero él no se siente dispuesto a volver a casa todavía, así que se queda en la habitación alquilada. Los días se convierten en semanas, las semanas en meses. Un día Wakefield pasa por su antigua calle y ve su casa engalanada de luto. Es su propio funeral y su mujer se convierte en una viuda solitaria. Pasan los años. De vez en cuando se cruza con su esposa en la ciudad, y una vez, en medio de la multitud, llega a rozarse con ella. Pero ella no le reconoce. Pasan los años, más de veinte, y poco a poco Wakefield se hace más viejo. Una noche lluviosa de otoño, mientras da un paseo por las calles vacías, pasa por delante de su antigua casa y mira por la ventana. Hay un agradable fuego ardiendo en la chimenea, y él piensa para sus adentros: Qué agradable sería estar ahí dentro ahora, sentado en uno de esos cómodos butacones junto al fuego, en lugar de estar aquí bajo la lluvia. Así que, sin pensarlo más, sube los escalones de la casa y llama a la puerta. 
¿Y entonces?
Eso es todo. Así termina la historia. La última cosa que vemos es que la puerta se abre y Wakefield entra con una sonrisa astuta en la cara. 
¿Y nunca sabemos qué le dice a su esposa?
No. Ese es el final. Ni una palabra más. Pero volvió a casa, eso sí lo sabemos, y fue un amante esposo hasta la muerte. “

Disfrutad de vuestra broma mientras llega la muerte.

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