Coge la moto,
y va a aquel sitio,

latigazo en su memoria
la consciencia de repente,
que su vida es suya,
Y de nadie más.
La primera vez

Joven, y hace dos años,
justos, exactos,
fue arrojado al mundo,
sin red ni ventura,
ni un triste respaldo,
y se fue lejos.

Al gritar, y verse solo,
en un completo desierto
lleno de seres humanos,
sin alma, al desamparo,
agarró su fuerza, escondida,
y adelante, rogó al cielo,
que le dejase volar.

Y cuando atado, queda al suelo,
rabia siente, más y más,
se va lejos, donde siempre,
a gritar, en silencio,
y recordar.

 

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