Mi cuerpo se perdió,
Frío, calor, a la vez.
Pensamientos inconexos que se elevan
sobre una razón que se fue a pescar
elefantes voladores, más allá de la nube de Orión.

Pero se le olvidó volver.

Pospongo mis tareas, nada me atrae,
y me invado a mi mismo de autoconciencia sin control.
Pensando en mi, con la razón ausente
acabo dejándome los sentidos
que sólo ven un interior sin techo
donde se cobijan mientras llueve.

Los huesos se quejan
y en un doblepensar de fricalor
el dolor es cuasiplacentero.

Si no fuera porque no se va.

Así, tan centrado en mi mismo,
nada más que yo hay en mi vida.
Yo.

Cómo me gusta esa palabra.

Yo.

 

¿Y los demás?
Hoy me hago el fariseo
y aunque sea mentira,
Hoy,
me la repamplinfa.

Total, estoy febril.
En mi interior,
luchan Kassad, Moneta y el Alcaudón,
en la última batalla del tiempo,
por el control de mi cuerpo. 

Tagged with:
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *