Menú

Gianfranco Guredi

Versión 5.0

Alma

Yo soy el hombre que vendió su alma
a un comerciante ciego oriundo de Arabia.

Hizo un largo viaje, pensando en un buen negocio,
pero pasado un tiempo, al mostrar el producto,
sólo quedaban las cenizas del odio.

Volvió, a reclamarme, su justa pecunia,
material defectuoso, alegaba.

Le dí la razón
él era ciego, y yo, un timador.
Eso con alma, ahora sin ella,
moral, ¿para qué?
Invento de pobres,
consuelo de débiles.

Me pudriré, así hizo Dorian,
lleno de gusanos, no le fue mal.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.