Me gustan los días de lluvia, cuando salía del taller. Ahora que el país está ingobernado, la gente no sale de sus casas por el frío, el monte me espera paciente y ni siquiera nieva, son los días en teoría aburridos.

 

Así que  escucho la mala reputación, y me meto entre hojas de excel, preparo todo para lo que viene, y sigo en el proceso. Hasta que llegue el momento.

De una transición a la siguiente. Sin saber a donde me llevan, claro está.

 

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