Siguiendo la estela del Retrato de Bibaoesta vez, en un paseo más corto, y acompañado por don José, visitamos Oviedo.

Haciendo tiempo y refrigerio para un estival adyacente, cogí la cámara, y el objetivo estándar. Don José quejose y riose de mis andares fotoriles, pero le dí a beber sidra, y todo bien.

Satisfecho en gran medida, con margen de mejora. Como la otra vez, de todo hay. Así que habría que buscar, entre todas, la interesante. Aunque su función es ser otra cosa, una fotografía completa, todas ellas sumadas. No descarto, ampliarlo, cuando los avatares de la vida me lleven por esos lares, en nuevas oportunidades.

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