De La Coruña, fuimos bajando por la costa, hasta nuestro siguiente destino. Paramos, como es natural. Finisterre, y Ézaro. Entre otros muchos sitios. Pero yo no fotografié el fin del mundo, ni la cascada que cae al mar. Sino que vengo con gente, un paisaje tradicional, y uno de videojuego del jurásico.

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