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Gianfranco Guredi

Versión 5.0

Irse lejos

Coge la moto,
y va a aquel sitio,

latigazo en su memoria
la consciencia de repente,
que su vida es suya,
Y de nadie más.
La primera vez

Joven, y hace dos años,
justos, exactos,
fue arrojado al mundo,
sin red ni ventura,
ni un triste respaldo,
y se fue lejos.

Al gritar, y verse solo,
en un completo desierto
lleno de seres humanos,
sin alma, al desamparo,
agarró su fuerza, escondida,
y adelante, rogó al cielo,
que le dejase volar.

Y cuando atado, queda al suelo,
rabia siente, más y más,
se va lejos, donde siempre,
a gritar, en silencio,
y recordar.

 

Picnic

Ando algo más, la panadería,
periódico, una botella, comida.
Privilegios, dicen, el perder el tiempo
en andar en la nada.
Una sonrisa, la panadera,
unos céntimos, en la puerta,
a la señora, que siempre saluda,
y me da los buenos días,
aunque llueva.

Aunque sean grises.
O negros.

Me voy a ese parque.
Es día nublado,
no habrá turistas.
No habrá niños.
No habrá perros.

Periódico.
Trump, para presidente.
Sánchez, a los leones.
Ganó el Racing.
Crucigrama.
Siete letras.
Estado natural de las cosas.
Soledad.

Mar picado

Las olas, levantan su mano, para saludar.

 

El viejo y el mar.

Pensativo, mirando al paisaje.

El perro y el mar.

Amarrado sin piedad ni pena
al suelo de yerba verde y roca.

Aullando al mar, quien le contesta,
con un bramido de sus olas.

Un transeúnte a quien le pesan,
los pies dentro de sus botas.

¡Que el sol queme tus cadenas
y libre ladres y corras!

Paseándome por el centro. Ocho.

Hoy subo muchas más fotos.

Siempre he querido plasmar los recuerdos. Las fotografías son retazos de mi propia memoria. De esta memoria que perdí, por el camino de la vida. Dado que me pierdo tanto. Y no puedo evitarlo.
Mis recuerdos suelen ser imágenes sueltas, momentos fugaces. Y como todo recuerdo, busco quedarme con algo que me haga girar la cabeza al pasar.

Pero no es sólo eso. Hay un motivo estético. Artístico incluso. Intento crear algo con ellas. A cada una, intento darle un punto de vista más allá. Algo propio.

Sin embargo, este segundo punto es tramposo, porque en él, también existe la pura vanidad. Porque el realizar algo bello, manifiestamente bello, no se hace sólo para uno mismo. Siempre se piensa que se puede mostrar.

Aún me queda un enorme camino, desde el ver las cosas hasta plasmarlas como puedo. Pero de momento, yo intento seguir con esto.

Lo dicho, hoy más fotos, de una serie del centro de Santander, que ya lleva ocho entregas.

Paseo por la Maruca – Tercero

Lleno de fotos, tras el primero y el segundoseguí andando hasta el atardecer.

Paseo por la Maruca – Segundo.

Segunda parte. Aquí tengo algunas de las que más me gustan.

Mañana, la tercera parte y última, de esta tanda.

Paseo por la Maruca – Primero

Hoy, comienza una racha que se me ha dado especialmente bien, hasta el parón de estos últimos tiempos.

En un día lluvioso recuerdo un día de sol en el que necesitaba huir.

Paseándome por el centro. Siete.

Mientras atardecía, corría a ver el atardecer.

Está repetido, porque el atardecer es como éste, pero ningún atardecer es igual. Como ninguna mirada se repite.

Maruca y paseo

En un día que comimos arroz con bogavante, también, dimos un paseo para bajar la comida.

Ana Karenina, Haller Chinaski y servidor.

Aunque yo solo salgo en una de refilón.

Guerras Cántabras de Santander

Pues sí. Salí un día del fisio, y me encontré con ello, así que me paseé todo lo que pude, entre ese y otro, más acompañado.

Calle Burgos y alameda de Oviedo (Osease, calle Vargas). Todo lleno de gente disfrazada y comida.

Estoy pensando en ofrecerme a turismo de Santander o algo así, en vista de los paseos que me doy.

Cine Centro Botín

Pues al cine que fuimos, y dos fotos saqué.

 

Feria de las Naciones

Con Ana Karenina y Luis Manuel, por la feria de las Naciones.

Porque entre las cosas que se hacen, esta no está nada mal.

Paseándome por el centro. Seis.

Aunque no lo parezca, son el mismo día, o casi. Porque me paseo mucho por ahí.

Paseándome por el centro. Cinco.

Entre pasos de cebra y un cine. Rayas rectas en otro paseo. O en varios paseos, la verdad es que hace bastante.

Tengo que dar más paseos.

 

Paseándome por el centro. Cuatro.

Me paseo mucho por Santander. Tampoco es nada malo, ¿no?

Paseándome por el centro. Tres

Otro de esos paseos de domingo por la mañana. Este fue especialmente largo, desde el palacio de festivales hasta el barrio pesquero. Alguna de estas fotos está entre mis favoritas.

Pasear y mirar es algo necesario. Mirar, mucho. Quizá estar escuchando historia, o música, los ruidos en la ciudad son especialmente horribles, y deseable mitigarlos. Sin embargo, esta llena de detalles. Seres humanos somos, nos fijamos en cosas humanas.

Debería profundizar más en el alma humana. Pero es algo que no siempre se me muestra cercano. Sé que la culpa es mía, cuesta acercarse, hablar, crear un posible conflicto. Sin embargo, debo ir por ahí si quiero crecer.

Concierto en la Catedral

Estuvimos en un concierto en Santander, en la catedral. Y dentro de todo lo oscuro que había, hice alguna cosa, aunque también quedó oscura.

Al fin y al cabo las imágenes son luz y falta de luz. Y la falta es tan importante como la abundancia.

Cortejo

Ah, la juventud y las ansias.

Y lo importante que es para el juego remolonear.