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Gianfranco Guredi

Versión 5.0

Burgos. Última.

Una última visión. Como dije en la primera, y continué con la segunda, no hice muchas fotos en Burgos. Ni este año en general. Por eso la serie acaba pronto, con previsión a futuro de continuarla. 

Extraña mirada inerte. 

Detrás del cristal, la mirada acusadora del maniquí, juzgando a la gente que pasa desde su posición de superioridad que le da el ser un reflejo social de la perfección. 

De la mano. 

Ven que te llevo por el mundo. Ven, que te llevo. Escoge destino, que yo te enseño el camino. 

Niña. 

En la tienda de juguetes, la viva imagen de la niñez. 

Burgos. Segunda parte

Voy a empezar y acabar con la misma foto, casi. Dos versiones de la misma. Y lo hago porque sin gustarme demasiado, tampoco sé decidirme. Considero ambas buenas, sin mucho más. 

La primera versión. 

Un viejo va con su perro, un hombre viene. El hombre lleva a un perro, amarrado, al que ignora. El otro va a sus cosas, mirando un no se sabe qué. Aquí hay contraposición entre ambas figuras. Luego contaré cosas en la otra. 

Trabajador.

Así como a veces hay que forzar la imagen para resaltar algo extraordinario, otras hay que dejar lo ordinario tal y como está para que resalte sobre lo demás. 

Sombras.

Siempre hay sombras a contraluz. Con el suelo mojado. Dos personas juntas paseando. 

Catedral.

Frente a la catedral, charlando sin más, mejor que se intuya de fondo, que quienes importan andan al frente. 

Más catedral.

Igual que aquí. 

Y más. 

Y aquí. En las tres, se le da la espalda. A la catedral. Es mobiliario urbano. Es algo que está ahí, perfectamente ignorable desde el 
20 de julio de 1221, cuando se puso la primera piedra. No para todo el mundo, claro está. Peregrinos, políticos, aristócratas, viajeros y amantes de las gárgolas y las vidrieras se fijan en ella. La gente de allí no. Es parte del paisaje. Y como tal, ignorable. 

Café latino

Estatua a la gente de allí, que ignora el paisaje, estando a sus cosas y pasando el rato. Que curiosamente, acaban formando parte de él. Ni una mirada del fumador. 

La Foto

Alguna turista pequeña sí mira. 

Hombre y perro

Volviendo al principio. El viejo va con su perro, pero son uno. En color, porque ha de resaltar su negro. Yéndose de la foto. Sin levantar la cabeza, como en la otra foto.  Levantarla, para qué. Si no hay paisaje que mirar, cuando no se necesita mirar. 

Un transeúnte sin más. 

Burgos. Primera parte.

Dediquémosle un capítulo especial a Burgos. Hace bastante tiempo que hice estas fotos, casi dos años. Mucho tiempo. Pensando en seguir la serie de gentes con otra ciudad más, y con una excusa perfecta, además, intenté hacer lo mismo en la ciudad de la catedral. Sin embargo, he de decir que mi improductividad se puso de manifiesto, y las fotos son escasas, por eso. Veamos. 

Entorno al paisaje

Color oscuro

Empezando por el río, el día estaba nublado. Me gustan los colores profundos, oscuros. Y la vegetación, pese a ser otoño, era más que exuberante. 

Por el río

Poco más adelante, se ve la zona en la anterior foto, 

Prohibido

Hice fotos del paisaje. Aunque el entorno siempre forma parte simbiótica con los protagonistas de las fotos, en esta ocasión me fijé más en las cosas, sobre las personas. Alrededor del río. Al fin y al cabo, el paisaje urbano es especialmente reseñable para mi. 

No voy a eternizar esto, que lleva mucho editarlo. Voy a ir parte a parte, y esta es la primera. Voy a intentar que en las grandes series de fotos ganen protagonismo cada una de ellas, sean o no brillantes.