Hace tiempo que no reflexiono en voz alta en el blog, ni toco un tema en profundidad. Quizá se deba a que ya se habla de todo en internet y en los medios. Me siento incapaz de aportar nada nuevo. Cualquier tema que intento tratar, en cuanto me pongo a buscar información, me doy cuenta de que otras personas ya lo han tratado en profundidad, y de forma mucho más completa de lo que lo pueda hacer yo. Por tanto, mis palabras se vuelven poco útiles.

Pasa en cierto modo también en las conversaciones. Hace sesenta años, un directivo de cerveza Guiness publicó un primer libro para evitar discusiones en bares sobre datos, puros y duros. Ahora está la wikipedia, y el resto de internet, para ello. El hecho de discutir datos y argumentos, ahora ya prácticamente no tiene sentido, desde el momento en que se saca el móvil del bolsillo. Y esas discusiones tenían un encanto especial. Eran apasionadas, y absurdas. Ahora, los datos ya no cuentan, sobran. Ahora, ya sólo existen opiniones sobre temas que no son cuantificables. ¿Qué sentido tiene discutir sobre si tenía en la IIGM más submarinos USA o Alemania, cuando se puede ver un ranking con escribirlo en google?

Supongo que esta es la era de la información. Y cada vez somos más. Así que nuestras voces se pierden en el ruido de fondo, mientras la opinión de una pequeña élite llega a todos. Y nos vamos quedando sin voces. Cuantos más somos, nuestro porcentaje en la historia disminuye, y la memoria también.

Bueno, reflexiono en voz alta. Mientras pienso sobre qué escribir, de forma densa, y aportar algo nuevo. Quizá, en investigación… sin embargo, ahí también hay un problema, la especialización. Porque de lo general, ya se ha hablado todo.

Aunque tantos se equivoquen.

Edito: Recordando, hace muchos años fui a Valencia, a la cosa esa arquitectónica que hizo calatrava, como homenaje a su ego. En la parte de ciencias, me encontré con esta frase, que en cierto modo resume muy bien mi frustración respecto a la inevitable especialización de estos días.

“Si hay algo verdaderamente cierto es que lo ignoro todo o casi todo. Y me da rabia, porque hubo un tiempo en el que una mente despierta podría haber adquirido todo el saber de la época. Pero ahora ya no es posible. Ya no hay más que pequeños sabios que lo saben todo sobre casi nada. Y yo soy uno de ellos.”

Al parecer, es de un tal Jean Dausset.

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