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Gianfranco Guredi

Versión 5.0

Manifiesto

Recuerdo hace tiempo, cuando era adolescente raro, leí la Iliada. Los héroes homéricos me fascinaban. Para una persona joven que se cree inmortal, que ve la muerte tan lejos, ver personas que ante el dilema de los héroes, escogían la muerte, era incomprensible y revelador.

Aquiles tenía dos opciones, una vida larga y tranquila, o una vida corta con gloria. Eligió la vida corta, porque le haría inmortal.

Hoy en día este dilema ya no tiene sentido. Han cambiado las cosas demasiado. Somos una cantidad ingente de personas, y salvo que uno sea rockero, por un lado es casi imposible destacar, y por otro, no hay por qué morir joven. Los principios y esas mierdas que cambian con los años. Aunque la fascinación aún permanece por el genio muerto en plenitud.

Con los años en mi mente el dilema ha variado, y ahora se presenta de otra manera. Por un lado, está vivir pensando en el futuro, en la prudencia, no arriesgar. Hacer una familia, asentarme, buscar estabilidad. Por otro, vivir en presente, quitar horas al sueño, forzar a la vida a que te dé fruto ya, y así, impactar con más fuerza en ella.

Y dicho esto, manifiesto:

Manifiesto mi adhesión a la absurdidad de los tiempos. A la conciencia de la muerte como recuerdo del tiempo finito. A la carrera de vivir como si quedasen dos meses aunque queden años. A abrir los ojos, y mirar la vida. Admirar la vida y la belleza. En cada sórdida esquina, ser consciente de su unicidad y extraordianariedad. De escudriñar los ojos de la gente. De llorar de alegría y tristeza. De robar minutos al cuerpo para dárselos a la vida. De dejarme llevar por el absurdo y el sinsentido. De sonreír tontamente. Y de rabiar, de desatar la violencia pacífica de la indignación. Tratar de ser un demiurgo cuando todo ya está creado, y sentirlo mío aunque sea copia. De sufrir, y que eso me haga recordar que sigo vivo. Y de agarrarme a eso porque, volviendo a la muerte, es lo que tengo, mi vida.

Manifiesto mi adhesión a que si sueño, es sólo porque no deja de ser otra forma de seguir viviendo.

Sueño

Hoy dentro de un sueño, me he preguntado si lo que estaba viviendo era real.

Llegué a la conclusión de que sí.

Colores

Porque sí, porque los hay en todos lados. Colores.

Ejemplo número uno. Subir al monte en horas tardías, y mirar ahí, en lontananza, entre los árboles lejanos perderse al sol y dejar su estampa

Ejemplo número dos. Ir por la ciudad y encontrarse con el arrabal. Vuelta a los colores primarios artificiales.

Ejemplo número tres. Los colores también están en las pozas. Los difuminan y emborronan, los dejan sin formas. Pero los colores no pierden fuerza.

Ejemplo número cuatro. De vuelta a la ciudad entre las líneas rectas y los azules de las sombras, los amarillos gritan.

Ejemplo número cinco. Pasa otro día y se vuelve a hacer tarde. Así que el cielo vuelve a sangrar, y mi mirada anónima no es la única que lo ve. El ejemplo final, por cierto.

Estercolero

Oremos a la nada
después de perder nuestros dioses
y cambiarlos por pastiches,
cajas hechas de colores,
llenos de polvo de estrellas
que se fundieron en el fondo,
del cubo de la inmundicia,
del egocentrismo más puro.

Cambiando nuestros ejemplos
de santos y mitos, dioses homéricos,
hipsters en cruces, calvas panzas brillantes,
por el vacío de la duda,
queda un agujero, un pozo negro.

Vacío
Se oye hasta el eco.

Y lo usamos de estercolero.

Tiramos las banderas de la patria,
donde antes estuvo Sísifo.
Arrojamos al fondo, arrodillados,
los iphones, los bmw, el reiki,
autoayuda, tarot y chamanes,
sin sentido, sin cabeza.
Brad Pitt y Angelina,
Ronaldo, Nadal y Batman,
todos ahí arrojados.
Cómo se acumula la mierda.

Limpia el pozo, se está pudriendo,
ya ni coger agua podemos,
veneno sale de ese agujero.

Todos ciegos

Descreídos de ojos abiertos
no creen en banderas,
no saben lo que es la patria.
Que viven con sus congéneres
sin pensar que comparten nada
más allá del día a día,
la amistad y el buenos días,
ayudar con la sal y la azada,
cuidar de las otras plantas,
hablar un mismo idioma,
o gestos sin palabras,
pero no pensar en naciones,
ni en etnias, ni en zarandajas,
filosóficas y artificiales,
que a los humanos separan.

Enseñad a los ciegos
que alzan porras y placas.

Enseñad a los ciegos
que alzan himnos y banderas.

Frontera absurda que se alza,
entre hermanos que no hablan.

 

No soy de aquí, ni soy de allá
No tengo edad, ni porvenir
Y ser feliz es mi color
De identidad

Un día.

Me cuesta centrarme, así que voy a contaros cosas.
Bueno, pocas cosas, porque son sólo fotos.

Pero podéis imaginaros una historia brutal, con persecuciones, sangre, muerte y sexo. Esas cosas tan geniales que nos ofrecen las series y la Iliada.

Pues en esas lides andaba yo, que me fui al pantano del Ebro, y me dije: vamos a hacer algún paisaje, que hace tiempo. He hice un clásico.

Luego me dije: Igual puedo hacer algo que no suelo hacer, foto de deporte. Y me subí a la única estación de esquí. Yo no soy nada dado a esas lides, que mira que me parecen arriesgadas. No para los demás, sino para mí. Yo ahí seguro que me rompo la crisma, que soy dado a esas cosas.

Andaba con el 85 fijo, y la 6d enfoca como el culo, así que me puse a enfocar a mano. Pero intenté hacer algo diferente, que no sé si salió.

Fotos de deporte extremo, para que veáis.

Y entonces bajé para abajo, me paré un momento, la vi subir a toda ostia. Cruzó frente a mi y unos cuantos, y siguió a toda ostia hacia arriba.

Irse lejos

Coge la moto,
y va a aquel sitio,

latigazo en su memoria
la consciencia de repente,
que su vida es suya,
Y de nadie más.
La primera vez

Joven, y hace dos años,
justos, exactos,
fue arrojado al mundo,
sin red ni ventura,
ni un triste respaldo,
y se fue lejos.

Al gritar, y verse solo,
en un completo desierto
lleno de seres humanos,
sin alma, al desamparo,
agarró su fuerza, escondida,
y adelante, rogó al cielo,
que le dejase volar.

Y cuando atado, queda al suelo,
rabia siente, más y más,
se va lejos, donde siempre,
a gritar, en silencio,
y recordar.

 

Bilbao – Quinto – Bonus arquitectónico

Como última parte, fotos sin gente, esas de puro turismo, de cosas que están ahí paradas.

Bilbao – Cuarto – Por la ciudad, segunda parte.

Y bueno, seguí andando. Y así, eché la tarde por la segunda capital del mundo. Más.

Bilbao – Tercero – Por la ciudad

Dejé el concierto, y me fui de paseo.

Así que seguí haciendo fotos.

Bilbao – Segundo – Desconocidos

Siguiendo con las fotos, estas completan las del otro día. Si bien en el otro post, las fotos eran de la gente del concierto, las de este post, muestran el lado contrario, la gente y los alrededores.

Si alguien se reconoce y no quiere ser visto, como digo siempre, toque y borro.

Sin más.

Bilbao – Primero – Conciertos

Tras un festival en el que no moví la cámara, paré en Bilbao con Bertuco. Marco no fue capaz, es un pedazo de inútil. Desde la falta de cariño.

En un bar, que no recuerdo cual es, en una fiesta del feminismo, hubo un concierto. Dos. Desgraciadamente, no recuerdo sus nombres… como por otro lado, es bastante natural en mi, pero ambos estuvieron genial. Realmente disfruté, y en cierto modo, me reconcilié con la ciudad vecina.

Días posteriores habrá más fotos.

EDITO:
Porque es de rigor, y me ha llegado información (gracias Boli y Diego y a Andion) Diré: Los grupos son Puro Luego y HDH rock taldea, y la fiesta fue en favor de la asociación La Posada de los Abrazos contra la exclusión social, especialmete mujeres, en el barrio de San Francisco, como a bien nos comentan.

Y un saludo a Boli, que en días venideros, tendrá su lugar por aquí.

Déjame 

Déjame decir lo que pienso, cuando es bonito lo que pienso, aunque sea un momento fugaz. 

Las palabras son un juego, al que me gusta jugar. 

Y dejarme ganar. 

A las nubes

Desde Langreo, y en un día tan largo, que casi fue dos, lanzaron al viento, por la Mujer, lámparas de fuego.

Equinoccio

En lontananza, desde arriba, se perfila el skyline de los picos de europa, de brañavieja al mar.

En medio, entre la sierra de Cuera, y las primeras estribaciones de esos picos europeos, nace la silueta de la Pica, de Peñamellera.

Y exactamente, cada equinocio, subiendo al Dobra, al pico,el sol cae, tras el peñasco, escondiéndose del día, que ya le tiene cansado, para acercarse, o alejarse, del mar, en su camino semestral.

Tres días más tarde, el sol, ya desviado, se coló en el manto de nubes, e iluminó su sitio preferido.

Luz naranja sobre fondo azul.

Retrato de Oviedo

Siguiendo la estela del Retrato de Bibaoesta vez, en un paseo más corto, y acompañado por don José, visitamos Oviedo.

Haciendo tiempo y refrigerio para un estival adyacente, cogí la cámara, y el objetivo estándar. Don José quejose y riose de mis andares fotoriles, pero le dí a beber sidra, y todo bien.

Satisfecho en gran medida, con margen de mejora. Como la otra vez, de todo hay. Así que habría que buscar, entre todas, la interesante. Aunque su función es ser otra cosa, una fotografía completa, todas ellas sumadas. No descarto, ampliarlo, cuando los avatares de la vida me lleven por esos lares, en nuevas oportunidades.

Y no quiero ser

Beber, y dejarme llevar.
Cuando yo quiero no querer,
y no quiero pensar,
y no quiero ser,
pero sí desaparecer,
sin desvacenerme,
sólo mi ser
que habla sin sentido,
y sin saber que hacer.

Porque a veces, todo es,
simplemente, nada ser.

Y levantarme, otra vez,
como si siempre,
hubiera sido,
sin parar,
sin detenerme,
sin, ni un instante,
haber no sido,
yo.

Aunque no lo fui.

 

Porque no lo fui,
aunque quise serlo.

Y aún quiero.

A veces no me reconozco,
ni os veo siquiera a vosotros.

En la fugacidad de mi vida,
todo pasará, demasiado rápido.

Aprovechad a vivir, y hacer cosas,
mientras pueda disfrutaros.

Después, me dará igual.

Y aún quiero que me importe.

El campanario

Digamos que todo el mundo ha fotografiado esta torre.

El otro día conversando, si mi memoria no me falla, aunque es bastante probable que lo haga, salió el tema de dónde está el verdadero mérito. El clásico debate de la cámara o el fotógrafo.

Me gusta hacer fotos. Las hago muchas veces por hacer, por pasar el rato. Evidentemente me gustaría dedicarme a ello a tiempo completo, pero bueno, eso el tiempo dirá.

Sin embargo, a veces me encuentro ante una determinada estampa, que quizá como este ejemplo no sea gran cosa (no deja de ser un ejemplo), y me planteo qué le puedo sacar a esa imagen. Cómo la puedo interpretar, de qué forma. Qué quiero que exprese.

Así que uso la cámara, como una herramienta. Y el lightroom y el pc. Cuanto mejor sea, más opciones me dará. Así que mejor. Pero lo que hago con ella, la interpretación que le doy, eso parte de mi mismo. Y me lo planteo de la misma manera que si fuera a pintar un cuadro. Con el añadido, de que el tema es real.

Pero bueno, se puede falsear, hacer que parezca lo contrario.

Tres interpretaciones de lo mismo, aquí. Ejemplos. Y de motivo, esta torre de la iglesia, tan fotografiada, de tantas maneras diferentes, por tantos fotógrafos.

Picnic

Ando algo más, la panadería,
periódico, una botella, comida.
Privilegios, dicen, el perder el tiempo
en andar en la nada.
Una sonrisa, la panadera,
unos céntimos, en la puerta,
a la señora, que siempre saluda,
y me da los buenos días,
aunque llueva.

Aunque sean grises.
O negros.

Me voy a ese parque.
Es día nublado,
no habrá turistas.
No habrá niños.
No habrá perros.

Periódico.
Trump, para presidente.
Sánchez, a los leones.
Ganó el Racing.
Crucigrama.
Siete letras.
Estado natural de las cosas.
Soledad.